La revolución del aula

La revolución del aula ya comenzó en Chile, comenzó en la década del año 2000, cuando los nativos digitales comenzaron a sentir, razonar, relacionarse y moverse en redes y en redes virtuales, y las TICs invadieron el espacio pedagógico, movieron las mentes, cambiaron los lenguajes y transformaron los códigos.

Uno de los aspectos cruciales del cambio de paradigma cultural y educacional que reflejan en Chile las grandes movilizaciones estudiantiles y ciudadanas del 2006, del 2011 y del 2012, es que esa mutación profunda de los patrones de referencia se inició en las aulas, en los espacios sociales y en los medios, con la masificación de las tecnologías de las comunicaciones y de la información.  Cambió la mentalidad de los niños y los jóvenes, y los profesores, administradores y académicos se quedaron en el siglo XX, cuando no en el siglo XIX.

Mientras los niños y los jóvenes hablan y funcionan mentalmente en términos digitales y en lenguajes informáticos y se comunican al instante, todavía muchos de los educadores piensan en pizarra y plumón, en libros de clases de papel y en evaluaciones como castigo.

Y los cambios y reformas que se pretende implantar en Chile, tocan a las superestructuras administrativas y ministeriales, a los aparatos burocráticos y a los montos de recursos destinados a seguir financiando el lucro empresarial educativo con dineros de todos los contribuyentes, pero no tocan al punto focal donde debiera comenzar a resolverse la actual crisis educacional en Chile: el aula, el espacio pedagógico y relacional donde tiene lugar el encuentro entre el saber que se busca, el saber que se enseña y el saber que se aprende.

Porque sucede que esa aula tradicional está haciendo implosión.

En Chile, en los recientes 20 po 30 años- se ha estado entendiendo la reforma educacional como una serie de dispositivos legales y procedimentales de ajuste formal y estructural, para seguir profundizando este modelo neoliberal de educación que pretende formar mano de obra calificada y dócil para producir y producir más.

En el dilema archirepetido entre tecno-optimistas y los tecno-pesimistas, el realismo dice que la tendencia global apunta hacia una creciente tecnificación y virtualización del aula, hacia la superación de la sala de clases presencial como único espacio de aprendizaje, hacia la incorporación creciente de dimensiones virtuales en los procesos de enseñanza-aprendizaje, hacia una transformación completa de los procesos de producción y transmisión de los conocimientos.

Pero esa educación futura que merece la nación y que requiere su futuro de pais sustentable, es una educación humanista, integral y centrada en valores, en enriquecer al ser humano de sus propias potencialidades, con valores éticos universales y a través de una cultura de respeto a la diversidad y a la naturaleza.

Manuel Luis Rodríguez U.

Nos interesa tu comentario y aporte

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s