El otro fraude académico

Varios miles somos los académicos y profesionales que hemos comprometido nuestra tarea pedagógica en la Udelmar, pero las denuncias del ex Rector Raul Urrutia constituyen un brutal golpe a la conciencia moral de quienes nos dedicamos a la enseñanza.

Y este sentimiento lo compartimos muchos colegas docentes que en estas horas y días, nos hemos sentido conmovidos por una denuncia que había sido objeto de comentarios de pasillo en la Universidad del Mar: que debajo de una estructura académica y administrativa que tiene sus propias fallas y virtudes, existe una red intrincada de intereses, de sociedades inmobiliarias y de negocios semiocultos, que expurgan a la institución de sus recursos financieros, para beneficio y lucro de sus accionistas y propietarios.  Alguien podría decir que la UdelMar está gobernada en realidad por una banda de mercaderes y que en definitiva la entidad funciona como un supermercado de la educación y en nada se invalida el rol y el trabajo docente de miles y miles de profesionales que nos dedicamos a la enseñanza.

Se trata ciertamente de un dramático dilema moral que tenemos y tienen muchos de nuestros colegas académicos: o quedarnos y seguir avalando este mecanismo del lucro descarado que roba de los bolsillos de alumnos y padres y apoderados, o irnos y dejar a todos esos alumnos a merced de otros mercaderes y cuenteros que vengan a terminar de hundir un buque que ya está seriamente escorado y que arriesga verdaderamente hundirse para siempre.

No nos extrañaría que en nuestro reemplazo lleguen los mismos sepultureros que se han dado el lujo de hundir esta misma carrera en otras universidades.

Pero el problema es mayor y es estructural.

El deterioro de imagen de la UdelMar puede ser definitivo y fatal.

La UdelMar se ha convertido en el símbolo visible y mediático del lucro en la educación universitaria, cuestionándose, por un lado la idoneidad y la calidad de los procesos académicos y pedagógicos que tienen lugar dentro de esta casa de estudios, y por otro lado, dejando al descubierto el grave daño moral y material de que son víctimas, de que somos víctimas, funcionarios y docentes, porque esta entidad no nos paga los sueldos oportunamente y nos adeuda meses y meses de cotizaciones previsionales, a pesar de las sucesivas multas de la Inspección del Trabajo y de las interminables y sucesivas promesas de los directivos.

Hay quienes creemos que la educación y la experiencia académica es una tarea de estudio, es una función social destinada a producir conocimientos, a crear saberes, a transmitir ideas, experiencias y herramientas intelectuales para que las nuevas generaciones puedan integrarse en el mundo de hoy y del futuro, pero la tarea académica tiene que estar rodeada de un ambiente institucional y de un clima organizacional orientado precisamente al estudio y no a los conflictos, a resolver crisis, a las pequeñas peleas de poder y a las manipulaciones de personas.

La función académica es una delicada tarea de enseñar, investigar y estudiar y que tiene que cumplirse allí y cuando se realiza el encuentro entre alumnos y profesores en un clima de estudio, en el cruce enriquecedor entre el saber que se enseña, el saber que se busca y el saber que se aprende.

Pero al mismo tiempo, la labor de enseñanza no puede desentenderse de la realidad y de las tensiones y conflictos que nos muestra la realidad, sobre todo cuando la crisis, las tensiones y los conflictos nos afectan directamente a los académicos y  los alumnos, porque somos parte de esta tormenta que nos moja y no podemos sustraernos a su fuerza destructiva.

El lucro está matando y va a matar este proyecto educacional, con todos los enormes costos humanos y de proyectos de decenas de miles de jóvenes y sus familias y quienes tenemos una vocación académica nos negamos a ser cómplices o encubridores de estas maniobras lucrativas inmorales.

¿Va a comenzar el éxodo de funcionarios y de profesores hacia otras universidades y empresas?  El problema es que ese éxodo ya comenzó hace varios meses, desde mediados del año 2011.

Cada vez que ha venido un directivo de la UdelMar desde Viña del Mar (incluyendo la reciente visita del cuentero Sergio Vera, visita realizada con el gentil y sonriente auspicio de la esposa del Alcalde y de unos cuantos estudiantes), han repetido las mismas promesas que no se cumplen, los mismos anuncios que se quedan a mitad de camino y que las personas más lúcidas ya no creen.

Se ha perdido la confianza en el proyecto y se ha perdido la confianza en las personas que dirigen el proyecto.

Punta Arenas – Magallanes, julio 1 de 2012.

Manuel Luis Rodríguez U.

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