El aula y el estudio como experiencia

PREFACIO

Preguntarse de dónde vengo y hacia dónde voy, es parte de la propia autobiografía.

Mis comienzos en la experiencia del aula fueron haciendo clases como académico  y como guía de tesis de grado en la Universidad Tecnológica Metropolitana y en la Universidad de Artes y Ciencias Sociales, ARCIS, de Santiago, hacia 1993.  Desde entonces puedo decir que la experiencia en el aula es siempre gratificante y de aprendizaje y que es una responsabilidad ética que asumo integralmente y con placer.  Porque llegué al aula  y a la academia desde el estudio, y llegué al estudio desde la reflexión intelectual y la teoría.

En este sentido, para mí la lectura es siempre estudio, es decir, búsqueda del saber metódico y el estudio lo entiendo como una construcción sistemática de saberes desde la teoría en confrontación con la realidad y la experiencia.

EL BAGAJE INICIAL

Pero todo tiene un comienzo.

El bagaje  de estudio que traía desde mi formación en universidades en Francia se ordenaba en dos grandes campos: la Ciencia Política desde una perspectiva de la escuela realista; y la Geopolítica y la Prospectiva desde la complejidad de la  interdisciplinariedad.  Y los ejes de reflexión desde aquel período intenso de estudio y aprendizaje se articulaban alrededor de dos temas: el concepto y el rol del Estado en la sociedad moderna y las formas y procesos del cambio social y político.  Naturalmente, yo venía de una tradición intelectual marxista, donde habia centrado mis estudios en los clásicos Marx y Engels, de manera que los autores latinoamericanos atraían menos mi interés.

Había leido suficiente Lenin, Prokopkin, Gramsci, Preobrashenskhi, Dimitrov, Trotski, Plejanov, Luxemburgo y Liebchnecht, como para poder abordar los procesos políticos y los cambios históricos desde el materialismo histórico, y como para adoptar la retórica, el lenguaje y hasta las construcciones conceptuales alrededor de la idea de la lucha de clases y la revolución como prácticas históricas.

Desde el marxismo clásico podía yo pasar a las Ciencias Sociales, a la Sociología y a la Ciencia Política, pero también al estudio de las Relaciones Internacionales (Morgenthau), de la Geopolítica y la Oceanopolítica y especialmente de la Estrategia Teórica, a partir de Clausewitz, Jomini y Beaufre.  Necesitaba conocer e internarme en la canonización del marxismo para ir más allá del canon.  Necesitaba pasar por la interdisciplinariedad -como desafío de encuentro de distintas disciplinas puestas en tensión y en comunicación- porque provenía de la poderosa perspectiva interdisciplinaria de Theilard de Chardin, a quién ya me había permitido confrontar con Federico Engels.

Como yo había ingresado al estudio del marxismo por Engels y su lapidario “Del socialismo utópico al socialismo científico” a fines de los años sesenta del siglo XX, en ese clima intelectual de cambios, de utopías y de revoluciones, necesariamente había comenzado a tener una mirada interdisciplinaria de la Historia y de la Política, pero ahora necesitaba no solo procesar y sistematizar la experiencia histórica vivida (el proceso de la Unidad Popular y su derrumbe a manos de la dictadura), sino también encontrar en la teoría política el fundamento conceptual y teórico de categorías como cambio social, régimen político, Estado moderno, crisis política, coyuntura política y, muy en particular, el estudio de las instituciones políticas.

El hecho intelectual principal que resulta de mi paso por las universidades francesas es mi desplazamiento desde el marxismo como centro teórico y conceptual de la reflexión (que venía desde mi época adolescente y de mi experiencia de compromiso en la Unidad Popular), hacia la Ciencia Política y la Prospectiva como ejes de articulación del pensamiento y permanente búsqueda de la interdisciplinariedad en y desde las Ciencias Sociales.

Y el desencadenante de esta nueva mirada reflexiva y epistemológica fue René Descartes, el autor de la duda metódica.

¿Se puede ser marxista y cartesiano?  Yo creo que es posible esa síntesis, desde la apertura intelectual y humanista hacia la búsqueda del saber sin condiciones y desde la propuesta histórica de cambiar la realidad y la sociedad.

De regreso a Chile en 1991, ya en 1993 guiaba tesis de grado en la carrera de Sociología de la Universidad ARCIS y pude conocer más en detalle los nuevos momentos que vivía la Sociología en Chile en los noventa, invadida y conmocionada todavía por el impacto del régimen militar dictatorial y por la necesidad de comprender los cambios que vivía la sociedad chilena en sus inicios democráticos.  Entonces podía inspirarme en Manuel Antonio Garretón y en Tomás Moulian.

DESDE LA GEOPOLÍTICA

Mi experiencia continuó en la Universidad Católica de Valparaíso, cuyo centro de estudios internacionales me permitió traer al aula, la rica vocación universalista de las Relaciones Internacionales que había encontrado en la Sorbonne.

Este espacio me permitió además aportar la visión de la geopolítica de Yves Lacoste y Michel Fouché. Fue hacia el 1994 y 1995 cuando me acerqué al Congreso y donde viví la experiencia de trabajar en colaboración profesional con algunos diputados socialistas (Oscar Naranjo y Sergio Aguiló) y de un curso sobre Técnicas Legislativas, cuyos contenidos me permitieron aprender la técnica para redactar proyectos de ley y conocer el conjunto del complejo mecanismo de la tramitación legislativa de éstos.

El foco de atención intelectual en este período es la reflexión desde la Ciencia Política hacia los procesos de transición desde dictaduras a democracia.

El III Congreso de Ciencia Política en Iquique fue la experiencia más interesante de ese período.   Presenté allí una ponencia que llevaba por título “De unas Fuerzas Armadas de conscripción a unas Fuerzas Armadas de profesionales: condiciones y exigencias“.

Ante la mirada atónita de decenas de oficiales de las FFAA invitados al Congreso, estaba entonces avanzando en terreno inédito e invadiendo el coto privilegiado de los militares en los temas militares, para poner término a la conscripción (después de 100 años) como mecanismo de formación de la base de soldados de las instituciones de la Defensa y contribuir a configurar instituciones castrenses profesionales, es decir, constituidas exclusivamente por personal contratado y profesional.

La propuesta era pionera y hasta iconoclasta (pero alguien tenía que quebrar los vidrios por primera vez): realizar en Chile un proceso gradual de 10 años,  de disminución progresiva del llamado anual de conscripción y paralelamente incrementar anualmente el número de soldados profesionales contratados.

El costo presupuestario de esta transformación se podía solventar con el presupuesto del Estado, disminuyendo el tamaño de la oficialidad (sobre todo de la alta oficialidad) y con un impuesto royalty a las empresas que invirtieran en Chile en los recursos naturales.

Los presupuestos teóricos de esa reforma estratégica estaban dados por la experiencia de la guerra de las Falklands (1982) donde los soldados conscriptos habían demostrado su inferioridad operativa ante los soldados profesionales.  Mi argumento es que la guerra de las Falklands y también la de Vietnam (1965-1975) marcaban el término  y el fracaso de la conscripción universal obligatoria. Ese cambio ya lo estaban emprendiendo España y Francia entre otros países más avanzados.

Participé además en la Comisión de Defensa de la Concertación en 1993 donde redactamos el programa de gobierno en esa materia para Eduardo Frei Ruiz-Tagle.  Me ofrecieron en aquel momento asumir la Subsecretaría de Marina en el primer gabinete del electo Presidente, opción que no fue posible porque discretamente la Marina objetó mi nombre por mi paso por Isla Dawson en 1973.

A partir de 1996 y de regreso a Magallanes inicié mi trayectoria en las aulas universitarias de la región.  Desde la Universidad Santo Tomás, entre 1996 y 2004 tuve la misión de dar impulso a la carrera de Relaciones Públicas.

DESDE LA CIENCIA POLÍTICA

En algun momento de mi trayectoria tenía que encontrarme con la Ciencia Política, mi adorada disciplina favorita.  En 2004 se me ofreció una cátedra y después la dirección de la carrera de Ciencias Políticas en la recién creada sede Punta Arenas de la Universidad ARCIS.  Se trataba de un desafío de doble significado: por un lado era la enorme tarea de instalar la carrera  y la profesión en el medio local y por el otro era dirigir mi propia carrera y profesión, desde una perspectiva académica e intelectual.

Mi preocupación intelectual más relevante de ese período fue el estudio y la reflexión geopolítica desde la realidad de Magallanes y la Patagonia, tema que había sido objeto de mi tesis en la Universidad de Paris.  En este período, creo que la gran tarea intelectual que abordé fue la sistematización de las distintas categorías de la Ciencia Política (Sartori y compañía…) para traspasar esos saberes en el aula.

Había que recorrer nuevamente la Ciencia Política desde la teoría y desde autores como Friedrich, Freund, Duverger, Dahl, Easton, Lasswell, Habermas, Lipset, Rawls, Aron, Birnbaum, Thoenig, Fauvet, Bourdeau, Deutsch, Etzioni y Leca, como para construir una experiencia de pedagogía de la Ciencia Política.

Teoria del Estado, Políticas Públicas y Teoría de las Instituciones, fueron los campos disciplinarios donde trabajé.

En la aplicación de muchos conceptos me pareció relevante el estudio sobre los escenarios energéticos para Magallanes hacia el 2020 que hicimos desde la ARCIS para la Intendencia Regional cuando la dirigía Jaime Jelincic.

Es en este período cuando desarrollo tres conceptos de raigambre politológica e interdisciplinaria: la idea de patrimonio ecológico territorial, la idea de economía ganadera de exportación y el concepto de soberanía ambiental y energética.  El patrimonio ecológico territorial es el conjunto de los bienes y recursos naturales de que dispone una determinada comunida en un territorio donde ejerce plena jurisdicción soberana y que constituyen un patrimonio cultural e histórico inalienable de la nación.

A su vez, la soberania energética y ambiental da cuenta de la propiedad inalienable que una nación ejerce o debiera ejercer sobre los recursos energéticos y  el conjunto de los recursos vivos y naturales que existen en su territorio.

Por su parte, la idea de economía ganadera de exportación es una categoría de análisis que acuñé para referirme al período de desarrollo de la ganadería en Magallane y la Patagonia en los decenios finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX.   Una economía que se orientó a la exportación de productos en bruto y elaborados y que se volvió dependiente de los mercados ingleses y europeos y una estuctura económica que exportaba materia prima (lana y carnes) y que importaba tecnología, know-how, fuerza de trabajo y capitales.

Este concepto fue liminar para mi estudio “Historia del Trabajo en Magallanes y la Patagonia: 1843-1973” y otros ensayos.

Al mismo tiempo inicio un estudio sobre los escenarios geopolíticos del desarrollo de Magallanes.

Fue a fines de 2006 cuanto ideé la creación en Magallanes de una Escuela de Gobierno y Administración.

DESDE LAS CIENCIAS SOCIALES

Desde 2006  y hasta 2009 comencé también a hacer clases en la Universidad Tecnológica  INACAP en dos áreas: Turismo y Metodología de la Investigación.  El foco era nuevamente la Metodología  de las ciencias y la Epistemología, y en particular, el trabajo cotidiano de guiar las tesis de grado de alumnos de último año de carreras como Ingeniería en Administración de Empresas y Trabajo Social.

De ese período me gusta mencionar a mi alumna Rosa Barrientos Avila, que trabajaba en esa universidad en biblioteca, al tiempo que preparaba laboriosamente una tesis para concluir la carrera de Ingeniería en Administración.  Trabajamos intensamente esa tesis, porque era a la vez, expresión intelectual de sus anhelos de superación y un proyecto innovador que exigía mucha disciplina metodológica.

DESDE LA METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

Desde 2010 asumi la tarea de profesor de Metodología de la Investigación y guía de tesis de grado en las carreras de Psicología, Educación Parvularia, Enfermería, Kinesiología e Ingeniería Comercial en la Universidad del Mar.

En 2011 asumí como Coordinador de Investigación y Metodología de la sede, pero después de presentar y proponer abundantes y sucesivos planes, ideas y proyectos para desarrollar aunque sea incipientemente la investigación ligada a la docencia en esa casa de estudios, y falto de eco entre los directivos locales y nacionales, dejé esas funciones.  Prefiero el aula, a dirigir aparatos burocráticos ineficientes, mafiosos y basados en el lucro descarado.

El foco de atención aquí es la Metodología de la Investigación como disciplina y la reflexión desde las Ciencias Sociales sobre el desarrollo de Magallanes.  Y yo llegué a la Metodología de la Investigación a mediados de los años 80 en Francia, a partir de René Descartes y de Madeleine Grawitz.  Desde Descartes en su “Discurso sobre el método” (1637) y muy en especial de sus “Reglas para la Dirección del Espíritu” (1628) encontré la estructuración y ordenamiento del uso de la razón, como experiencia de reflexión crítica y siempre dubitativa para la búsqueda del conocimiento.

La metodología es la ciencia del método.

El método cartesiano basado en la exploración minuciosa de todos los aspectos y de todas lasa dimensiones de un objeto de reflexión y de investigación, necesariamente vino a integrarse con mi propia curiosidad por saber, por entender, por analizar y por comprender, para después explicar y contextualizar.

El estudio de la obra de Madeleine Grawitz a su vez, me permitió entender la lógica de la investigación científica moderna.  Y su libro “Méthodes des Sciences Sociales” (1990) se convirtió en uno de los textos básicos para enseñar la Metodología de la Investigación, sin perjuicio de otros autores como Popper, Kuhn, Ander-Egg, Bunge y Hernandez Sampieri.

La experiencia académica y pedagógica que he desarrollado desde la Metodología de la Investigación refleja que la educación en Chile, basada en un modelo mercantilista y utilitario, no proporciona al alumno conceptos o categorías para el pensamiento crítico o para la busqueda del conocimiento mediante la investigación, sino la entrega estandarizada de algunos conocimientos pre-envasados para memorizar.

Punta Arenas – Magallanes, mayo 20 de 2012.

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